domingo, 8 de febrero de 2026
La pintora de piedras: la portada
viernes, 6 de febrero de 2026
No habrá paz para los mezquinos
El polideportivo de Ronda estaba preparado anoche con centenares de camastros de campaña para los evacuados de Grazalema. Han sobrado la mayoría de ellos. Las puertas de las casas se han abierto de par en par. Una vez más, la solidaridad se ha desbordado tanto o más que el agua. Aun así, algunos sí que han pasado allí la noche. Una de ellas, esta mañana, angustiada por la situación, ha decidido que lo mejor que podía hacer era comportarse como si fuese un día normal. Un viernes más. Le han prestado un lápiz de labios, rímel, un cepillo para el pelo... y se ha “arreglado”. Mientras lo hacía, mirándose al espejo, un llanto sosegado, pero sin consuelo, se ha apoderado de ella. Recordaba a otros que hace quince meses no tuvieron tanta suerte. Recordaba a los 229 muertos durante una dana que ni siquiera tenía nombre (poner nombre a los problemas, a los enemigos o a las borrascas ayuda a combatirlos). Sin poder contener el llanto, un sentimiento empezaba a apoderarse de ella. Todos y cada uno de aquellos muertos le habían salvado. Una sensación que ella, sola ante el espejo, tenía al mismo tiempo que muchos otros: La catástrofe vivida en Valencia ha hecho que, ante esta emergencia y ante las que le seguirán, las autoridades hagan lo que se espera de ellas. Proteger a los ciudadanos.
Es evidente que es una sensación lícita. Parece que, al menos por un tiempo, hemos desarrollado eso que han bautizado como “cultura de la emergencia”. Todos. También los responsables de actuar ante esas emergencias. Pero en ese sentimiento hay una parte injusta. Cabe la posibilidad de justificar, solo en esa catarsis colectiva que supuso la catástrofe del 29 de octubre de 2024, la impecable actuación ante la borrasca Leonardo. No. No es justo. Hace quince meses nadie tenía esa cultura de la emergencia. Cierto. Pero lo que sí teníamos los ciudadanos valencianos era a unos dirigentes que demostraron su mediocridad y su mezquindad antes, durante y después de la catástrofe. Por momentos ensañándose en esa demostración hasta provocar el vómito. No. Por mucha cultura de la emergencia que desarrollemos, no debería haber paz para los mediocres y los mezquinos que, por dejadez, omisión o incapacidad provocaron centenares de muertos.
martes, 27 de enero de 2026
El juego y la risa
Siempre hemos asumido que la colonización del planeta por parte del homo sapiens se debió a algunos hitos cargados de épica y trascendencia: el dominio del fuego, el desarrollo del lenguaje o el manejo de la tecnología. Es cierto, pero hay otros elementos que nos han ayudado a poner al resto de especies a nuestro servicio y a evolucionar como sociedad. El optimismo, la solidaridad, la imaginación, el arte... han cumplido su papel, pero sobre todo hay dos grandes olvidados, que nos han acompañado en este viaje y que tuvieron y siguen teniendo una importancia preeminente: el juego y la risa.
En su ensayo El juego y la risa (Prensa Universidad de Zaragoza, 2025), Alberto Lombo Montañés nos ayuda a descubrir los indicios de cómo estos dos elementos nos han acompañado desde la prehistoria, convirtiéndose en aliados indispensables. Un recorrido fascinante por hallazgos, estudios, hipótesis y conclusiones que el autor desgrana de un modo ameno y didáctico.
El juego nos ha servido siempre como elemento de aprendizaje, de fortalecimiento social y de entrenamiento en el uso de herramientas y con ello ha colaborado de un modo sustancial en la evolución tecnológica.
La risa, por su parte, es una reacción intrínseca, no aprendida. Al contrario que la sonrisa con connotaciones más sibilinas, la risa es de una sinceridad cristalina. Reír sirve, y mucho, para sobrevivir.
No están solos: La imaginación como puerta abierta a la libertad, el sexo como fuente de placer, la pintura como divertimento y la música como lenguaje básico de las emociones son los aliados más preciados del juego y la risa.
También nos muestra el libro las barreras que fueron apareciendo con las sociedades industriales. Sistemas de control como la vergüenza, las fiestas, la religión, el pesimismo, la estupidez… han sido y serán enemigos de la risa y el juego.
Las fiestas, por ejemplo, se han convertido en una herramienta eficaz para acotar y controlar la alegría y, por tanto, a las masas. El pesimismo ha surgido con fuerza en las épocas más oscuras de nuestra historia para sublimar la tristeza y el llanto y demonizar la risa y la diversión. La estupidez de las masas, una herramienta básica para adular a líderes vacuos y extender ideas fijas (una antigua receta que las redes sociales han abrazado con entusiasmo). La religión contrapuesta al juego, en un intento de controlar el azar de un modo serio y alejar así la forma natural de entenderlo como algo lúdico. La mayoría es muy probable que sean solo fruto de la diversión. Aunque tradicionalmente, el arte rupestre y muchos de los vestigios arqueológicos encontrados, han sido estudiados con una visión que concede a la religión un papel más relevante del que las pruebas pueden constatar, es probable que en muchos casos sean solo fruto de la diversión.
Anhelamos la diversión y el tiempo dedicado al ocio, que nos permita ser siempre niños. Las sociedades modernas denostan esos comportamientos; ya desde niños programan las vidas cargándolas de horarios y responsabilidades. Pero no será fácil borrar de nuestra conciencia aquello para lo que mejor estamos programados: jugar y reír.
Consigue tu ejemplar en el enlace.
jueves, 15 de enero de 2026
LA VOZ DE HIND
Donald Trump (80), Benjamín Netanyahu (77), Valdimir Putin (74), Ali Jamenei (86) o Xi Jinping (73) copan horas y horas de los noticiarios con sus voces. El mundo les escucha con el corazón en un puño. Se analizan sus palabras, se buscan significados ocultos en sus mensajes, incluso en lo que no dicen se busca una intención. Hasta cuando callan les escuchamos. Parecería que las voces de estos septuagenarios y octogenarios son las más importante, las únicas importantes, entre los más de ocho mil millones de voces que habitan la tierra.
No. Es la hora de rebelarse. Hay que dejar de escucharles. ¿Cuáles son sus méritos? Tener el control sobre 12000 armas nucleares, no tener escrúpulos, tener cinco millones y medio de soldados a sus órdenes, disponer de la capacidad de que sus mentiras sean tomadas como verdades absolutas... No es suficiente para que merezcan ser escuchados. Escuchándoles les estamos otorgando un poder que no merecen: el poder de asustarnos.
Dejemos de escucharles. Hay otras voces que merecen más nuestra atención. La voz de Hind Rajab (6), por ejemplo. Si la escuchásemos ella nos hablaría de cosas que nos pueden ayudar a construir un mundo mejor. Nos hablaría, por ejemplo, de que le gusta jugar en la playa con la arena, de que ya sabe llegar sola a casa desde la encrucijada en que se encuentra, o de que ya no tiene ningún color preferido. Nos hablaría de todo eso con la voz de una niña de seis años; el arma más poderosa del mundo, mucho más que la de esos octogenarios que solo saben amenazarnos. Nos hablaría de todo eso, si no fuera porque uno de esos septuagenarios, quizá conocedor del poder de su voz, ordenó a uno de sus tanques que la silenciara para siempre.
sábado, 10 de enero de 2026
La casa por el tejado
La reunión que ayer mantuvo Donald Trump con las compañías petroleras, debería haberla tenido hace meses. Primero asegúrate de que tienes una buena baza y después lanza el envite. Alguien debería enseñarle a jugar al mus, al menos al póquer. Porque juega sin mirar las cartas. Órdago tras órdago. Se puede jugar así, pero si no se tienen buenas cartas, a medio plazo es difícil ganar. Imposible.
Ayer descubrió sus cartas. Iba de farol en su agresión a Venezuela. Puede asustar y despreciar a muchos, pero a los señoros de ayer, a los magnates del petróleo, ni les desprecia, ni les asusta. El petróleo de Venezuela no acabará en los flamantes Cádillacs americanos. No. Y se lo dijo a la cara uno de esos hombres tras los que se esconden las hidras que de verdad controlan el mundo, el CEO de Exxon, una empresa que vale 500000 millones de dólares, una de las pocas capaces de poner suficiente dinero para extraer y procesar las reservas del esquivo petróleo venezolano: “Venezuela no es apta para invertir”.
Lo único que ha
logrado en esa reunión es que las pocas compañías que operan ahora
en el país caribeño, se comprometan a seguir allí. Para ese viaje
no hacían falta tantas alforjas. Enternecedor ver a Josu Jon Imaz,
adalid de las puertas giratorias españolas, sacando pecho ante el
macho alfa: Repsol triplicará su esfuerzo. Encomiable. Lo que no le
ha dicho a Trump es que cuando se triplica una cantidad ínfima, el
resultado es otra cantidad ínfima. Al presidente americano no le va
a quedar más remedio que amenazar a las matemáticas porque los
números no salen, es lo que suele pasar cuando se empieza a
construir la casa por el tejado.
“¿Y ahora qué?” Pensará
el bueno de Donald. “Pues a por Groenlandia, a ver si allí podemos
ir con un hornillo y fundir los dos quilómetros de hielo que
protegen sus recursos.” Una gigantesca isla sin carreteras, sin
puertos industriales, sin redes eléctricas, con temperaturas y
condiciones climáticas extremas. Es casi imposible, en ningún caso
rentable, extraer esos recursos. Harían falta décadas y millones de
dólares y para cuando la logística minera lograra empezar a
extraerlos, la tecnología habrá avanzado por derroteros
impredecibles que pueden convertir esos recursos, ahora valiosos, en
pura escoria.
Mientras tanto, la asustada UE ha reaccionado con
sus armas más poderosas: el diálogo y el respeto. Mientras Trump se
entretiene con sus alharacas de matón de barrio, América Latina,
esa que considera su puerta trasera, se ha abierto y por ella acaba
de colarse la vieja y despreciada Europa. La alianza entre Europa y
América del Sur es un órdago a la proteccionista economía
estadounidense. Pero a diferencia de los de Trump, este órdago viene
acompañado de muy buenas cartas. Este acuerdo transatlántico,
fraguado durante décadas de complejas negociaciones, acaba de
establecer una región de libre comercio con el mismo PIB que el
gigante norteamericano. Es hora de potenciar esta alianza económica
con una América del Sur joven y vital y quizá sea hora de romper el
otro acuerdo transatlántico, el que nos relaciona con la América
del Norte decadente y hostil: el de la OTAN.
martes, 6 de enero de 2026
MIEDO
El miedo. Uno de los más poderosos estímulos para influir en el comportamiento humano. Fácil de provocar y de contagiar. Si logras que alguien te tenga miedo, tendrás en tus manos su voluntad. Miedo. El manual del neofascismo parece tener una sola palabra: miedo. Líderes malcarados. No hay sonrisas en los rostros neofascistas. Miedo. Envueltos en tonos pardos. No hay colores en la indumentaria neofascista. Miedo. Miedo al diferente, al pobre, al extranjero, al demente, al impredecible, al fuerte, al más fuerte.
La amenaza es una herramienta básica para asustar. Donald Trump parece que solo fue a la academia de neofascismo el día que explicaban ese tema: la amenaza. Amenaza mucho. Luego todo suele acabar en amagos o en ejercicios de efectismo egocéntrico y grandilocuente. Como el del pasado fin de semana. Capturó a un sonriente Maduro, mató a un centenar de personas y montó un espectáculo televisivo. Puro márketing. Por lo demás todo sigue igual (Corina Tellado debería haber pensado un poco en Viriato: Roma no paga a traidores). El petróleo seguirá en Venezuela. La realidad es demasiado compleja para una mentalidad tan simple como la de Trump. Esta operación no va a servir para su “Make America Great Again”. No, las inmensas reservas de petróleo venezolano no fluirán hacia el norte. Ni siquiera el sector petrolífero cree que sea una buena idea en estos momentos. Ese petróleo es mucho, sí, pero es complejo y caro de extraer, de transportar y de procesar. Hacen falta miles de millones de dólares y años de trabajo para ello. A las empresas petrolíferas norteamericanas ya las echaron una vez de Venezuela, después de fuertes inversiones y nadie, menos un octogenario impredecible, les puede asegurar que no les vuelvan a echar antes si quiera de recuperar una nueva inversión multimillonaria. Nada hay más miedoso que el dinero.
Con las pistolas todavía humeantes, las amenazas de Trump continúan. No sabe, no quiere, no puede controlarse: Cuba, Colombia, México, Groenlandia. Este último, un territorio europeo que ya controla con una de las trescientas bases militares que tiene repartidas por el viejo continente, convertidas ahora en amenzantes caballos de Troya. Los europeos no sabemos afrontar las amenazas. La Unión Europea, habitada por generaciones que no han tenido que hacer ningún esfuerzo para disfrutar del bienestar, es puro miedo. Con dirigentes incapaces de encontrar antídotos para ese miedo. Se diría que ni los buscan.
El miedo es poderoso, pero no es infalible, puede desarrollarse inmunidad hacia él. Por ejemplo, no es fácil mantener la integridad mental necesaria para que nos puedan atemorizar, cuando un misil ha matado, desmembrado o traumatizado a toda tu familia. En Gaza por ejemplo. O si has cruzado un desierto huyendo del hambre y ahora estás en una patera. En el Mediterráneo por ejemplo. O si a los siete años perdiste a tu padre, torturado hasta la muerte por defender sus ideas. Por ejemplo. Quizá deberíamos escuchar menos a los que asustan y más a los que no se asustan.
Nueva novela: La pintora de piedras
En febrero se hará de papel mi última novela: La pintora de piedras. Una novela ambientada en el calcolítico, con una trama paralela en el mundo contemporáneo.
Ya en proceso de edición, esta novela supone la última entrega de la trilogía que inicié con El espesor de un lápiz y continué con El renacer de las naturalezas muertas. Tres novelas en las que el hilo conductor es el arte. Sus tres protagonistas, Ata, Héctor y Rafael comparten la necesidad de producir arte.
La prensa local se hace eco del anuncio, incluyendo la novela entre las más esperadas de este año en este artículo.
sábado, 3 de enero de 2026
RESOLUCIÓN ABSOLUTA: PROBLEMA IRRESOLUBLE
Demostrar liderazgo precisa más de inteligencia, de paciencia y de talento que de fuerza. Utilizar tu fuerza contra alguien infinitamente más débil, solo sirve para mostrar tu cobardía. Esa fuerza solo se convierte en un macabro espectáculo y un recordatorio de que llegará un día en que dejarás de ser el más fuerte y entonces recibirás de tu propia medicina.
Se escucha mucho eso de que Estados Unidos es una potencia en decadencia, se habla de una sociedad polarizada, con riesgo de infantilización por la amenazadora prevalencia de la superstición sobre la que se cimenta la religión, frente a la razón. Si es así, esa debería ser la principal preocupación de sus dirigentes y no lo que pasa a miles de quilómetros.
Lo que pasó hace unas horas en Venezuela no es nada nuevo. Es el mismo modus operandi que tantas otras veces han empleado los norteamericanos (Libia, Irak, Afganistán, Chile, Panamá…). Pero hay algunos factores que han desaparecido: el talento, la paciencia y los detalles. Antes la administración americana ponía mucha atención a los detalles. Fabricaba con esmero y paciencia escenarios artificiales con los que justificaba sus actos de piratería y sus delirios de grandeza. Los detalles eran fundamentales.
Trump no tiene ni talento, ni paciencia, ni cuida los detalles. Esa es al menos la impresión que da, y en el mundo de fachada en el que vivimos, lo que parece que haces, es infinitamente más importante que lo que en realidad haces. Es burdo y parece actuar a golpe de ocurrencias, o a lo sumo de intuiciones. México, Colombia, Afganistán, Perú, Bolivia, Siria son, según los organismos internacionales, los principales productores de drogas, ni rastro de Venezuela en los listados. Es enternecedor ver a algunos líderes políticos comprar este burdo escenario artificioso que trata de justificar la intervención militar. Lo que sí encabeza Venezuela es el listado de países con mayores reservas de petróleo, la droga a la que las potencias mundiales son tan adictas.
Ni siquiera para escoger el nombre de la operación han mostrado ningún talento. No habrá resolución, ni esta será absoluta. La historia muestra que estas operaciones militares que pretenden ser audaces, por tradición acaban transformando la convivencia y la estabilidad de los países en un problema irresoluble. Pero es que quizá eso sea precisamente lo que buscan estas operaciones. Desestabilizar, provocar guerras civiles, estados fallidos.
lunes, 15 de diciembre de 2025
Umbrales de mezquindad
La falsa humildad, la vanidad, el victimismo, el egoísmo, el abuso de poder, la deslealtad, la mentira o la avaricia no tienen muy buena prensa, despreciamos a aquellos que la practican en cuanto las detectamos. Olvidamos al hacerlo que no somos invulnerables a ellas; son consustanciales a la condición humana. Nadie nos puede asegurar que nunca llegará una situación en que no podamos evitar caer en ellas.
El problema es la reiteración. Sobrepasar cierto umbral de uso de la falsa humildad, la vanidad, el victimismo, el egoísmo, el abuso de poder, la deslealtad, la mentira o la avaricia nos puede enviar a los márgenes más oscuros de la sociedad. Todos desconfiarán de nosotros y estaremos perdidos.
El PSOE empieza a sobrepasar ese umbral. La desconfianza le acecha. Empieza a sostenerse solo por la mediocridad general de la clase política que le rodea en los bancos de la oposición. Con algunos logros incuestionables como una hoja de ruta admirable en la salida de la crisis del coronavirus, la lucha contra la precariedad laboral, convertirse en la locomotora económica de Europa, o con algunos hitos de dignidad: convertirse en contrapunto a la ola ultra, el reconocimiento de Palestina, la tenue y casi solitaria resistencia al matonismo de Trump.
Nada de todo eso le va a servir. Amenaza con autodestruirse con esa costumbre cíclica de aupar en sus estructuras internas a los personajes más mezquinos, que soslayan algunos de sus principios básicos (la igualdad, la lucha contra la corrupción), o a adláteres del poder caciquil que no hay forma de disolver en este país; ese que en estos tiempos modernos cobra forma de empresas energéticas, bancos o constructoras.
Es un partido que hace tiempo que afea la S y la O de sus siglas. Siempre demasiado próximo a las élites económicas de lo que aconsejaría su ideario. Algo que siempre acaba pagando. Ha tenido la suerte de no contar con mayoría absoluta y por tanto verse obligado escuchar a las formaciones más progresistas, pero ni así ha podido evitar el goteo insoportable de mezquindad de las últimas semanas.
Es la condición humana. Conocerla es lo primero que debería pedirse a los responsables políticos: para así saber rodearse. El poder corrompe. Sí. Todos tenemos un precio. Sí. Todos podemos caer en la vanidad, el egoísmo, el abuso de poder, el victimismo, la falsedad, la deslealtad, la avaricia… Sí. Pero hay que rodearse de aquellos que sean menos vulnerables, aquellos que sean más íntegros y esa es una asignatura pendiente del PSOE.
Lo peor es que al otro lado hay muy, muy poco talento y mucha, mucha regresión.
lunes, 8 de diciembre de 2025
Sísifos modernos
Soy profesor desde hace casi 25 años y creía que estaba inmunizado de estos actos de prestidigitación legislativa. Al principio de mi carrera, con la inseguridad del principiante y el síndrome del intruso (ni me formé, ni imaginé acabar en este mundo), seguía los dictados que llegaban a golpe de BOE y de DOGV. En ese tiempo empecé a desarrollar otro síndrome. El síndrome de Sísifo. La Conselleria o el Ministerio de turno pergeñaban una nueva regulación educativa para demostrar que todo lo hecho hasta entonces había sido un error. La nueva legislación era la panacea. La mayoría de los profesores nos repartimos entre dos categorías: los obnubilados o los aborregados. Ambos grupos cumplen la función que la administración espera de ellos: convertirse en Sísifo y empujar las nuevas leyes educativas montaña arriba. Al cabo de unos pocos años, cuando la piedra llega a la cima, el sistema educativo se adapta a esa ley y todo empieza a funcionar. Solo entonces, cuando se avecinan los primeros resultados positivos de ese cambio, todo debe volver a cambiar, la piedra rodará montaña abajo y habrá que subir una nueva piedra, una nueva ley.
En esa eucaristía moderna a la que asistí se presentaba un nuevo marco legislativo, cargado de burocracia. Desde hace demasiado tiempo, a las administraciones educativas solo les preocupa que los cambios se noten en los papeles. Se hace imprescindible la redacción de documentos de títulos indescifrables y con extensiones inversamente proporcionales a su utilidad práctica.
Hace tiempo que he perdido mi aptitud para subir piedras y me las he ido arreglando para escaquearme de esa árdua tarea. En un ejercicio de inconsciencia, lo fío todo a mis conocimientos, a mi experiencia y a mi instinto para tratar de enseñar y guiar a mis alumnos. Pero aquella mañana, de pronto, algo me hizo pensar que quizá debía volver a subir piedras. Fue el instante en que se trató una de las novedades: El desarrollo sostenible pasaba a ser una piedra angular que se debía abordar de un modo preeminente en todos y cada uno de los recovecos de la formación. Me pareció que solo por eso merecía la pena aquella reforma. Volvía a estar obnubilado. Volvía a estar dispuesto a subir aquella ley montaña arriba.
Fue solo por un rato; llegué a casa, puse el noticiario y escuché al flamante president de la Generalitat, responsable máximo de las competencias educativas: «Rechazo el pacto verde europeo porque es una amenaza». La piedra había vuelto a caer ladera abajo, esta vez antes incluso de alcanzar la cima.
sábado, 6 de diciembre de 2025
El juego y la risa (Alberto Lombo Montañés)
El juego y la risa, oculto en la cara risueña de la luna, explora la historia evolutiva en busca de respuestas.
Alberto Lombo Montañés (Doctor en Ciencias de la Antigüedad por la Universidad de Zaragoza)
Una mirada muy particular de la evolución, que nos plantea la importancia de la ociosidad en nuestro pasado, pero también en nuestro futuro como especie.
El juego y la risa se paladea, capítulo a capítulo. Nos adentramos en los descubrimientos, hipótesis y planteamientos que Alberto Lombo nos muestra, sin poder evitar caer en una reflexión pausada.
Consigue tu ejemplar en este enlace.
martes, 25 de noviembre de 2025
Manual d'antropologia humana moderna en dos-cents huitanta metres
Tres-cents cinquanta-huit quilòmetres separen el Palau de la Generalitat de València del Congrés dels Diputats de Madrid. Eixa distància va recórrer Carlos Mazón per a comparéixer davant la Comissió d'Investigació de la DANA. Una setmana abans ho va tindre més fàcil, molt més fàcil, només eren dos-cents huitanta metres els que li separaven d’una altra comissió, la de les Corts Valencianes. En el trajecte; a la dreta, el portal gòtic on es reuneix cada dijous el Tribunal de les Aigües, la institució de justícia més antiga d'Europa, al davant, l'objectiu, el Palau dels Borja, un imponent record de l'època en què València era el centre de l'Univers. Dos emblemes del poder i la justícia entre els quals va circular Mazón camí de l'altra Comissió d'Investigació de la DANA. Quatre minuts. Això li haguera costat arribar si haguera anat passejant, però li va costar encara menys. Va anar amb cotxe.
Eixe recorregut de dos-cents huitanta metres en cotxe és més esclaridor, infinitament més, que totes les mentides, vaguetats, victimismes i oblits que va llegir o balbucejar davant dels representants de la societat.
Tots tenim desitjos i instints que convertim en el motor de la nostra vida (alguns ancestrals, altres sobrevinguts o apresos): l'amor, la salut, el poder, el sexe, la por, l'ego, l'avarícia, l'enveja, la solidaritat, la peresa, el victimisme... Potser l'única cosa que ha fet Mazón des de fa més d’un any ha sigut seguir eixos desitjos i eixos instints. Almenys alguns d'ells: victimisme, avarícia, por, ego, peresa, poder, sexe... Potser simplement és un home que ha nascut abans d'hora i amb els seus comportaments ens estiga donant una lliçó d'antropologia humana moderna.
És possible que per a alguns, que validen els seus comportaments, siga això, un avançat al seu temps, quasi un messies. Com, per exemple, per als 160 alts càrrecs que el van aplaudir durant 107 inteminables segons, o per als diputats d'aquesta comissió d'investigació de Madrid que es van mantindre impassibles davant la filla que descrivia l'última conversa agònica amb el seu pare, minuts abans que morira ofegat, o que tampoc van mostrar el menor símptoma d'empatia amb una dona que narrava com la mirada de la xiqueta que no va poder salvar li acompanya cada nit. Per a ells, potser el comportament humà ha de regir-se ja amb els paràmetres que Carlos Mazón ha seguit durant els últims mesos.
Però no. No som així. Encara no som així. El fangar materialista, desinformat i deshumanitzat en el qual ens anem submergint a una velocitat creixent, potser un dia aconseguisca que vegem normals aquests comportaments, però encara no, encara no són assimilables, ni tan sols previsibles en un servidor públic.
La majoria, per sort, no necessita escoltar més a Carlos Mazón perquè ja no té cap credibilitat. Són infinitament més, clarificadors que les seues paraules, els dos-cents huitanta metres que que va recórrer amb cotxe, per a demostrar que la seua distància amb la realitat i amb el poble al que encara representa es mesura ja en anys llum.
Manual de antropología humana moderna en doscientos ochenta metros
Trescientos cincuenta y ocho quilómetros separan el Palau de
la Generalitat del Congreso de los Diputados. Esa distancia recorrió Carlos Mazón para comparecer ante la Comisión de
Investigación de la DANA. Una más. Una semana antes lo tuvo más
fácil, mucho más fácil, solo eran doscientos ochenta metros los
que le separaban de les Corts Valencianes. En el trayecto; a la
derecha, el portal gótico donde se reúne cada jueves el Tribunal de
las Aguas, la institución de justicia más antigua de Europa, al
frente, el objetivo, el Palau dels Borja, un imponente recuerdo de la
época en que Valencia era el centro del Universo. Dos emblemas del
poder y la justicia entre los que circuló Mazón camino de la otra
Comisión de Investigación de la DANA. Cuatro minutos. Eso es lo que
le hubiese costado llegar si hubiese ido paseando, pero le costó aún
menos. Fue en coche.
Ese recorrido de doscientos ochenta metros en coche es más esclarecedor, infinitamente más, que las mentiras, los olvidos, las vaguedades y los victimismos que leyó o balbuceó durante sus intervenciones frente a los representantes de la sociedad.
Todos tenemos deseos e instintos que convertimos en el motor de nuestra vida (algunos son ancestrales, otros sobrevenidos o aprendidos): el amor, la salud, el poder, el sexo, el miedo, el ego, la avaricia, la envidia, la solidaridad, la pereza, el victimismo... Quizá lo único que ha hecho Mazón desde hace un año ha sido seguir esos deseos y esos instintos. Al menos algunos de ellos: victimismo, avaricia, miedo, ego, pereza, poder. Quizá sea un hombre que simplemente ha nacido antes de tiempo y con sus comportamientos nos esté dando una lección de antropología humana moderna.
Es posible que para algunos, que validan sus comportamientos, sea
eso, un adelantado a su tiempo, casi un mesías. Como, por ejemplo,
para los 160 altos cargos que aplaudieron a Mazón durante 107 interminables segundos, o para los diputados de esta comisión de investigación de Madrid que
se mantuvieron impasibles ante la hija que describía la última
conversación agónica con su padre, minutos antes de que este
pereciese ahogado, o que tampoco mostraron el menor síntoma de
empatía con una mujer que narraba cómo la mirada de la niña que no
pudo salvar le acompaña cada noche. Para ellos, quizá el
comportamiento humano debe regirse ya con esos parámetros.
Pero
no. No somos así. Todavía no somos así. El lodazal materialista,
desinformado y deshumanizado en el que nos vamos sumergiendo a una
velocidad creciente, puede que algún día logre que veamos normales
estos comportamientos, pero todavía no, todavía no son asimilables,
ni siquiera previsibles en un servidor público.
La mayoría, por suerte, no necesita escuchar más a Carlos Mazón porque ya no tiene ninguna credibilidad, son infinitamente más clarificadores que sus palabras, los doscientos ochenta metros que recorrió en coche, para demostrar que su distancia con la realidad y con el pueblo al que todavía representa se mide ya en años luz.
jueves, 13 de noviembre de 2025
III Jornadas de formación de profesores en Siracusa (Italia)
La pasada semana fui uno de los ponentes de las III Jornadas de formación de profesores del Instituto Cervantes de Palermo, organizadas por la Asociación Mundo Hispánico, que se celebraron en Siracusa (Italia). Asistieron profesores de centros de secundaria de toda Sicilia y de la Universidad de Catania.
En las jornadas también participaron otras entidades especializadas en ofrecer formación a profesorado europeo de Lengua Castellana como la Fundación para la Lengua de Valladolid.
Mi ponencia presentó diferentes recursos prácticos para incluir la escritura creativa en las clases de Lengua.
También, dentro del mismo marco de formación, impartí talleres literarios a los alumnos del Liceo Quintiliano que estudian Lengua Castellana como Lengua Extranjera. Un taller muy participativo y valorado por el centro italiano que ya es el segundo año que me invita a impartirlo. Los alumnos del Liceo lingüístico siempre demuestran su sensibilidad literaria y su talento. En este caso el taller, además se convirtió en una herramienta de integración para una alumna con diversidad funcional.
Gracias a Tiziana, Manolo y el resto del equipo de Mundo Hispánico por hacerme sentir como en casa y al Instituto Cervantes por dar el impulso que merecen estas iniciativas.
lunes, 3 de noviembre de 2025
Mazón tard, molt tard i malament, molt malament
L'únic que mereixia avui la població valenciana i en especial les víctimes era saber que Mazón se n'anava. Si de cas que dedicara, en la seua intervenció, uns minuts al patiment de tanta gent.
En treinta minutos de intervención no han llegado a treinta los segundos que ha dedicado a las víctimas. Y parte de ellos para reprocharles como le han tratado...
jueves, 16 de octubre de 2025
Talleres literarios (Pescara)
Talleres literarios en el Liceo G. Marconi de Pescara a los alumnos que estudian la rama Lingüística. Siempre es un placer descubrir la sensibilidad literaria de estos alumnos y su nivel de dominio de la lengua.
En pocos minutos fueron capaces de mostrar su talento con relatos sorprendentes.
Próxima etapa: Siracusa...
domingo, 5 de octubre de 2025
miércoles, 24 de septiembre de 2025
El espesor de un lápiz en Guadared
Una agradable y reconfortante sorpresa este artículo, sobre mi novela "El espesor de un lápiz", aparecido hoy en la sección de Cultura de la revista digital Guadared.
Me gustaría creer que todo lo que se dice en él sobre mí y la novela es cierto, aunque hay dos cosas que debo reconocer que no lo son:
Una aparece al principio: El espesor de un lápiz no es mi última novela.
La otra al final: no soy, nunca seré un referente de la literatura contemporánea.
sábado, 30 de agosto de 2025
Diseñadores gráficos, ilustradores y fotógrafos
Se cumplen 20 años desde que por azar comencé a escribir ficción. Nunca les he dado a las efemérides mayor valor que el de una excusa para recordar acontecimientos que no deben ser olvidados. En mi caso esto ni es una efemérides, ni es nada, porque no hay acontecimiento.
En aquel momento no pensaba en publicar nada de lo que escribía, pero otros azares del destino me llevaron a publicar siete libros. Desde luego el agradecimiento principal es para los editores que han confiado en mis relatos y mis novelas, pero hoy me apetece acordarme de los fotógrafos, ilustradores y diseñadores gráficos que han aportado su arte para mejorar esas ediciones. Esos que ahora ven infravalorado su talento ante el uso abusivo y sin criterio de la Inteligencia Artificial.
Ahí van:
Francisco Poyatos: Ilustración y diseño de portada de La pintora de piedras, El espesor de un lápiz y El renacer de las naturalezas muertas.
Adriana Torija:
Diseño e ilustración de portada de La pintora de piedras y El renacer de las naturalezas
muertas, ilustraciones en La pintora de piedras, La isla de las Culebras y en
Catálogo de excusas para seguir vivo (o para estar muerto).

Diseño gráfico editorial y web en Castellón - AKANE STUDIO
Teresa Herrador: Diseño, ilustración de portada e ilustraciones interiores de Catálogo de excusas para seguir vivo (o para estar muerto).
sábado, 9 de agosto de 2025
Jaume Cabré: Premi Ciutat de Castelló a l’excel·lència musical “Guitarrista Manuel Babiloni”
Avui tinc un d’eixos sentiments de satisfacció que tan bé van per tal de mantindre l’ànim. El meu idolatrat Jaume Cabré ha estat reconegut amb el Premi Ciutat de Castelló a l’excel·lència musical “Guitarrista Manuel Babiloni”. Al llarg de la seua dilatada carrera ha tingut nombrosos reconeixements, però potser cap per la seua passió per la música que l'ha dut a treballar la música i la literatura, aconseguint apropar als amants de la literatura a la música i als de la música a la literatura. És aquesta una forma enginyosa, innovadora i eficaç de divulgació musical que mereix ser reconeguda amb aquest premi. No és de bades que li hagen atorgat el sobrenom de “la música de la paraula” un lligam amb Manuel Babiloni "el poeta del só".
Vaig estar una espècie de catalitzador de la candidatura del geni barceloní i em reconforta que des de la seua passió musical este premi tinga un lloguet en la seua memòria.
Fa alguns anys col·laborava amb diverses revistes culturals (gràcies a David Segarra per la confiança) que em van permetre entrevistar a alguns dels escriptors que més admire. Tal volta l’entrevista que més il·lusió em va fer d’aquella sèrie va ser la que li vaig fer justament a ell, i per això crec que és un bon moment per publicar la transcripció de part de la mitja hora de conversa amable i esclaridora que vaig compartir amb ell.
ENTREVISTA AMB JAUME CABRÉ:
«NO M’ATRAPARAN MAI MÉS». «NO TINC CAP PRESSA».
Quan faltaven pocs dies perquè arribare a les prestatgeries de les llibreries un dels seus últims llibres «Tres assaigs», vaig entrevistar a Jaume Cabré, sens dubte un dels millors escriptors en llengua catalana de tots els temps i no només això també en qualsevol altra llengua.
Per a mi personalment és un orgull, i em fa molt de respecte entrevistar-lo per l’admiració que tinc per la seua forma d’escriure, així doncs el primer és donar-li les gràcies per acceptar aquesta entrevista per a País del Mar.
Li voldria preguntar per l’època que va estar per ací per La Plana com a professor.
Vaig ser professor de l’institut Francesc Tàrrega de Vila-Real als finals dels 70. El meu fill tenia 3 anys. Veníem d’una ciutat molt gran com Barcelona, on només coneixes la gent del teu barri i vam passar a viure a una ciutat petita. De seguida vam assumir això com un avantatge. Ens van acollir molt bé. Per exemple a les botigues de seguida ens coneixien i vam passar a ser, jo en Jaume i la meua dona Margarida, la catalaneta. A més, a més, vam tenir la sort d’establir bona relació amb els companys i també amb uns quants alumnes, que venien a casa a parlar de llibres. Per a ells jo era un poc més que un professor de literatura, era una espècie de guia de lectura. Però parlàvem de moltes altres coses. Ells a canvi de que jo els parlara de literatura, m’explicaven coses de Vila-real o del país. I em vaig llicenciar en el món de la taronja...
En aquella època, des d’on vivíem es sentia l’olor de la tarongina. Era una cosa meravellosa. Venia a onades. Des de la nostra casa fins a Borriana, tot era un mar de tarongers. Quan he estat més endavant per Vila-Real, he vist que ja no hi ha tants tarongers i fa llàstima.
Sí, ara és un poble més industrial que llaurador.
Parlant d’eixe interés que comentava dels seus alumnes dels anys setanta per la literatura. Les opinions respecte a la salut de la literatura tendeixen a ser molt catastrofistes. Des de la seua experiència, com veu la salut de la literatura? Pensa que hem millorat en eixe aspecte?
No tinc el termòmetre, però a mi em sembla que, en general, hi ha més lectors que no pas hi havia als anys 70. Hi ha més gent que accedeix amb normalitat a la lectura, entre altres coses perquè els serveis de biblioteques són molt bons. No només per l’estricte servei de prestar llibres, sinó també per les activitats que moltes d’aquestes biblioteques fan. Això irradia interès per la lectura. De fet, quan vas a llibreries i a les mateixes biblioteques, sempre et trobes gent buscant.
Per una altra banda, he tingut la sort de fer xerrades a molts
llocs, també per Europa. Et trobes a la gent molt
interessada amb la qüestió del llibre; no només del llibre, perquè
clar el llibre és moltes coses, estan interessats per la literatura
i tot el que hi ha darrere d’aquesta.
Encara que és clar que la televisió i altres mitjans marquen moltíssim, però la gent continua llegint i continuarà llegint.
Parlava que a Europa ha tingut moltes xerrades, també molt d’èxit a llocs com Alemanya. Tenim molt a dependre dels europeus respecte a com tractar a la literatura?
En este i en molts altres. En aspectes polítics encara hem de dependre més.
Per la meua experiència puc dir que a Alemanya, a França, a Polònia, a Grècia, a Suècia... en fi, puc dir molts països, hi ha un interès directe i molt fort per la literatura i per la lectura. Pensa que a Alemanya mateix, també a Polònia m’hi he trobat, la gent paga per escoltar el que diu un escriptor. Fins i tot es fan cues. T’escolten, després et fan preguntes i quan acaba l’acte es queden i encara volen fer-te més preguntes i saber més.
Això ha de ser un goig.
Sí, això és un goig. Però m’he trobat també força llocs del País Valencià, a les Illes Balears i a Catalunya on hi ha clubs de lectura de biblioteques, d’associacions, de llibreries... Fins i tot a poblets molt, molt xicotets, et trobes a trenta o quaranta persones que s’han llegit el teu llibre. El país n’està ple de gent que té interès per la literatura. Vosaltres mateixos esteu muntant una revista, un aglutinador de cultura.
Volia donar-li l’enhorabona per la imminent aparició del seu proper llibre; «Tres assaigs» amb tres assajos molt literaris. Un llibre molt recomanable. Dels tres, he llegit «Les incerteses» i li agraïsc les interioritats de la creació literària que ens ensenya. Podria contar als lectors de País del Mar, el que podran trobar a «Tres assaigs»?
El llibre recull els tres assajos que he fet mentre escrivia novel·les o altres formats de narrativa. De fet, la raó d’escriure aquests tres assaigs que són: «El sentit de la ficció», «La matèria de l’esperit» i «Les incerteses», que tu has citat, era allunyar-me de l’última novel·la que havia fet, perquè l’ombra de la novel·la és molt allargada. Després de «L’ombra de l’eunuc», que vaig estar sis anys per escriure-la, va ser quan vaig escriure «El sentit de la ficció». Ho vaig fer, primer per saber què era allò i després per allunyar-me dels personatges de la novel·la i dels dubtes que mentre estàs escrivint t’omplen el cap, fins no saber si ho estàs fent bé. Vaig veure que això m’anava bé per treure’m histerismes de sobre. Així que quan vaig acabar «Les veus del Pamano» vaig tornar-ho a fer amb «La matèria de l’esperit» i després del «Jo confesso» amb «Les incerteses».
A aquests assaigs aprofito per dir coses que, si estàs molt ficat
en una novel·la, no pots perquè estàs per altres
coses, reflexions que has fet durant l’elaboració del llibre, no
necessàriament d’eixe llibre, potser d’algun anterior també,
però sobretot posar-me davant del fet literari, no només des del
punt de vista d’escriptor, també des del punt de vista de lector.
Una altra intenció és fer una mirada més amplia a les arts. Parlo
de pintura, o sobretot de música, a més a més de literatura
lògicament, com he dit abans.
Ha comentat que es capfica molt a les novel·les. Vosté diu que les dóna per definitivament inacabades després de treballar-les molt. Pense que és un dels pocs escriptors que es capfica tant. El mercantilisme està portant a molts escriptors a publicar al ritme que els obliguen els contractes. No creu que hi ha molts que estan més lligats a eixos contractes que a l’art que deuria ser la base de la literatura?
Fa de mal dir, jo no sóc ningú per jutjar el plantejament de cada col·lega, cadascú fa el que li sembla millor. L’únic que sé és que ningú espera que jo d’aquí a un any trague un llibre. Ja el trauré. I quan em trobo amb algú que em diu «Apa, fa tres anys que no traus res. Que no escrius?»
Si ells saberen. No?
I tant. Sí que escric! Escric cada dia! El que passa és que el que vol el interlocutor és el llibre ja fet.
De molt jove, mira, precisament quan estava a Vila-Real, ja vaig adonar-me de la importància que tenia el no tindre pressa, perquè després rellegies i te n’adonaves. A mi no m’agrada rellegir-me i només ho faig per fer la correcció de proves d’impressió i coses així, que ho he de fer per raons de la professió, però un cop s’ha publicat el llibre ja no el torno a llegir. He estat molt de temps amb aquest llibre i vull llegir altres llibres d’altra gent.
Aleshores el que veia és que al començament, sí que feia il·lusió veure’l publicat i pensava, ara el tornaré a llegir amb forma de llibre, no en folis. Això feia il·lusió, és cert. Però llavors comences a trobar coses que no t’agraden. Ai! Per què no m’havia fixat en açò?, i en açò altre? Sempre trobes coses.
Aleshores és quan dius i jo quina obligació tenia de donar-lo, posem per cas, al mes d’octubre, si el podia haver donat a l’octubre de l’any següent a l’editor. Per què no? I segur que hauria trobat una manera d’escriure-ho millor que no aquesta, que ara em fa tanta angúnia. Des de llavors vaig dir: «No m’atraparan mai més». «No tinc cap pressa». I ja està.
Fins i tot amb els mateixos directors editorials que he tingut, sempre els posava, amb respecte, una condició: «Tu ets el meu director literari, molt bé, però jo t’aviso que quan acabe el llibre ja te’l donaré, però no em donis pressa, no m’atabalis, no em pressionis.»
El que passa és que en el món en què vivim, on la immediatesa tant es valora, em sembla que anem cap a la pressió.
Bo però llavors has de tindre tu la teua personalitat i el mateix editor hi sortirà guanyant si el llibre està més ben fet, que no pel fet de dir l’u de febrer ha d’estar acabat. No, escolta, perquè si és així, faràs l’impossible per tirar endavant i és una pilota que es va fent grossa i no aconsegueixes ni una cosa ni l’altra. I al final ningú està content.
I el que menys l’autor.
Efectivament, i quan això t’ha passat una vegada, ja mires que no et passe mai més.
Per últim una pregunta un poc obligada. País del Mar té una temàtica transversal: la relació que tenim a la nostra terra amb el mar Mediterrani. M’he llegit molts dels seus llibres i no he trobat en ells molta relació amb el mar. Diria que cap. Es deu a alguna raó?
La veritat és que tens raó, no hi ha molta relació amb el mar en els meus llibres. Potser algun personatge hagi agafat alguna barca de rems o un vaixell transatlàntic, però poc més.
És curiós perquè sent vosté de Barcelona, una ciutat mediterrània amb port, platges...
És de veres. El mar m’encanta. Vosaltres per exemple teniu a tocar les Columbretes. No he pogut anar-hi mai.
No? Doncs jo li-ho recomane perquè és un lloc màgic, una de les joies de Castelló que es coneix poc.
I tant.
Jo recordo estant a Mallorca paisatges de costa fantàstics, l’illa de Cabrera per exemple m’encanta. Però quan sóc a Catalunya, el que no faig és anar a la platja mai, i a l’estiu menys encara perquè tothom és allí i llavors tens la resta del país per a tu. Fa trenta o quaranta anys que no hi he anat a la platja, però no la trobe a faltar. M’agrada molt més la muntanya.
Tot i això, potser que la raó per la qual el mar no apareix als meus llibres és que el mar és molt bonic. Entenc que té una màgia i no sóc capaç d’atrapar-la. Per exemple, estant amb uns amics a Eivissa, en una casa que estava tocant a mar, a una zona bastant despoblada, jo passava hores mirant aquella aigua, els illots anant cap a Formentera... És fabulós. Un paradís. Molt bé. Però de visita.





.webp)




.jpg)
.webp)




.jpg)










.webp)