miércoles, 5 de junio de 2013

De antología: La carta de presentación de la generación blogger




La editorial Talentura acaba de presentar Deantología (la logia del microrrelato) una ambiciosa y heterodoxa antología de micorrelatos. En ella no ha recopilado obras de escritores afamados que se dediquen a la literatura breve sino que ha centrado el protagonismo en los microrrelatos, seleccionándolos por su calidad y no por el prestigio de sus autores. Siguiendo esta premisa, la antología reúne a 69 autores - -la mayoría poco conocidos- que hasta ahora, en gran medida, habían difundido su obra a través de internet.
Para saber más sobre el libro, preguntamos a los tres responsables del mismo, el editor Mariano Vega y los dos encargados de seleccionar los microrrelatos que aparecen en el libro, Rosana Alonso y Manu Espada (que a su vez son dos destacados microrrelatistas).



Rosana, dura labor la que habéis llevado a cabo, ¿cómo habéis seleccionado los textos sin dejaros llevar por la cercana relación que mantenéis con muchos de los autores del libro?
Pues la principal consigna era la calidad, esa era una de nuestras prioridades, la segunda era que la antología reflejara a la que Manu ha bautizado como generación blogger y por eso hemos aumentado el número de autores respecto a la cantidad planteada antes de escribir las bases de la convocatoria.

Mariano, ¿De dónde surge la idea de hacer una antología de autores poco conocidos?
La idea es de los ahora antólogos, Rosana Alonso y Manu Espada, nos la propusieron hace casi un año y sabían a quién se lo proponían porque nos conocen bien. Talentura apuesta, como filosofía editorial, por autores desconocidos. No descartamos editar a autores con trayectoria, lo hemos hecho, pero nos encontramos muy cómodos descubriendo nuevas voces.
Al principio les dijimos que no, mejor dicho, que todavía no, porque éramos conscientes del trabajo de edición y promoción que genera una antología, pero acabamos cediendo gustosos porque nos dieron razones de peso y porque valoramos mucho su criterio y sus conocimientos. Las anteriores antologías del género, todas ellas editadas en editoriales con más tradición en el microrrelato que nosotros y con antólogos de mucho peso, dejaban un hueco que queríamos llenar: escritores y escritoras especialistas en el microrrelato, de altísima calidad pero aún desconocidos en su gran mayoría. Para colmo la propuesta venía con guinda, porque el grupo de autores en los que pensaban pertenecían a lo que se ha dado en llamar la generación blogger.
Manu, dices que algunos de los autores del libro dejaron de publicar en internet por diversos motivos. ¿Es posible que uno de esos motivos sea huir del halago fácil al que se prestan los blogs?
No creo que nadie haya dejado su blog por huir del halago fácil, lo creo firmemente. Otra cosa es que busquen críticas sinceras, pero no me parece un motivo de peso el hecho de recibir halagos como para abandonar un proyecto personal. Jesús Esnaola hizo un intento de crear un ambiente crítico a la hora de comentar los textos a través de una asociación ficticia llamada A.B.L.A.C.C. (Asociación de Blogs Literarios que Admiten Crítica Constructiva) y aunque muchos nos hicimos socios a la hora de la verdad poca gente se mojaba, ya no por el hecho de quedar bien ante el dueño del blog criticado, sino porque la crítica seria necesita de un tiempo, es un trabajo en sí mismo, se requieren conocimientos y explicar los puntos con los que no se está de acuerdo de una manera minuciosa. Es mucho más cómodo decir en un comentario "está muy bien", o incluso un "no me gusta mucho", y salir del blog, de modo que ya has cumplido con la visita y de esta manera "obligas" a ese bloguero a devolverte la visita, muchas veces con un comentario igualmente insustancial. En cualquier caso creo que los blogueros que se han ido lo han hecho por agotamiento, por cansancio, o porque ya han publicado en papel, de manera que el blog ha dejado en cierto modo de tener sentido para ellos, ya que acabar un libro te vacía por dentro, y seguir con el blog es como empezar desde cero. En cualquier caso, hay que respetar a la gente que deja su blog, sea por la razón que sea. Cada uno lo abrió por unas razones y lo cerró por otras, y cada autor debe tener derecho a hacerlo sin dar explicaciones a nadie, si no, funcionaríamos en manada, seríamos sectarios, como algunas corrientes literarias en las que linchaban al que cambiaba de registro. La Literatura debe ser Litertad.
Mariano, este libro es una especie de antología premonitoria. ¿Puede llegar a ser como los cuadros de pintores desconocidos que con el tiempo se revalorizan?
Estamos convencidos de que la calidad de los autores antologados está bastante por encima de su posicionamiento en el mercado editorial, así que, si no estamos equivocados, es bastante probable que unos cuantos acaben publicando sus libros individuales en editoriales grandes. Ojalá, nos daría la razón. Esperamos que para aquel entonces queden ejemplares en papel en las librerías y no se limiten a los que se envían al depósito legal.

Manu, el microrrelato está de moda, ha comenzado a dar el salto al papel, proliferan concursos literarios específicos y programas radifónicos que les dedican un espacio ¿a qué achacas su éxito?
El microrrelato comenzó a publicarse en los blog hace unos siete años, cuando había muy pocos blogs especializados. Hasta hace unos tres años, en los que la burbuja se hizo más y más grande. Esperemos que no estalle para mal, sino que rompa con la publicación de algún libro bueno de microrrelatos en alguna de las editoriales más grandes que hay en España, que aún no se han atrevido a hacerlo. Cuando eso ocurra le tomaremos el verdadero pulso al género, veremos si interesa al gran público o no, veremos si algún día se vende de verdad. Pero a la pregunta concreta sobre el éxito del género, seamos sinceros: escribir un microrrelato lleva menos tiempo que escribir una novela, lo puedes colgar en un blog y tener una satisfacción inmediata mediante los comentarios, y todo esto muchas veces repercute en la calidad de los textos. Un novela no se puede colgar en un blog, te puede llevar tres años escribirla y la satisfacción es a más largo plazo. El éxito del microrrelato, a mi parecer, reside en el formato blog, en la rapidez con la que se escribe en comparación con otros géneros y en la respuesta inmediata, además de la gran cantidad de concursos que lo incentivan. Con todo esto no quiero decir que escribir un microrrelato sea fácil, que lo es, es muy fácil, pero escribir un buen microrrelato es muy difícil, mucho, de cada cien que leo en Internet tengo la sensación de que hay uno bueno. Un 1% sería la proporción, así que, de fácil, nada. Y de éxito, tampoco, porque como digo, si fuera un género con éxito, ya lo habrían exprimido las grandes editoriales, que de tontas no tienen nada, para sacar parte de su tajada en la tarta. Nos parece que tiene éxito a nosotros, porque estamos dentro de este fenómeno, pero hay que preguntar a un lector medio si lee microrrelatos, y la respuesta, casi con seguridad, será que no.
Rosana, “la logia de los microrrelatos” ¿Por qué ese subtítulo?, ¿hay mucho masón escribiendo microrrelatos?
Es curioso que me toque a mí esa pregunta porque el subtítulo es cosa mía.
Quise jugar con la palabra logia ya que viene dentro de la palabra antología, aunque sin tilde. Una logia es un grupo que se reúne, que mantiene una serie de principios.
La logia del microrrelato, bueno esta logia del microrrelato en concreto, forma un grupo compacto en el que los miembros mantienen un feedback, una cadena de comentarios, eventos y propuestas que desde fuera o desde el punto de vista de quien es mero observador tiene similitudes con una secta, pero, en cualquier caso, es un apelativo humorístico y hasta cariñoso.






4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena entrevista

Omar enletrasarte dijo...

me resultó interesante,
gracias y saludos

Rosana dijo...



Gracias Miguel y gracias a Money Monkey


Un abrazo

Miguel Torija dijo...

Me alegra que te parezca interesante la entrevista Omar. Gracias por pasarte.

Gracias a ti Rosana, por talenturizarme a pesar de lo difícil que te lo puse.