Hay límites que no conviene superar, líneas rojas que al ser sobrepasadas nos destruyen. Conocer esos límites no suele ser difícil, un poco de sentido común es suficiente. Un ejemplo real: publicar un libro con faltas de ortografía, burdos errores gramaticales, frases sin coherencia… y hacerlo firmando la edición con el nombre de tu editorial, es lo último que debería hacer un editor.
Es inevitable que en ocasiones nos acerquemos a los márgenes peligrosamente, a veces tanto que acabamos cruzándolos. Entonces nos volvemos otros. Quizá, si somos jóvenes, inconscientes o simplemente engreídos, llegaremos a pensar que podemos mover esas fronteras y ampliar nuestros horizontes. No comprendemos que las líneas han quedado en el mismo lugar y que solo en nuestra imaginación infantil, egocéntrica o estúpida han dejado de ser rojas.
Algunas veces merece la pena cruzarlas, pero por desgracia, en el mundo mercantilizado en el que vivimos, no suelen cruzarse por motivos respetables, o al menos lícitos. Suele ser la avaricia la que empuja al otro lado de la línea.
Volviendo al ejemplo inicial, compruebo que cada vez esas fronteras se están borrando con más descaro en el mundo editorial. Sin entrar en la demencial presión a la que las editoriales someten al mercado (250 nuevos títulos se publican cada día, 90.000 al año, la mayoría de ellos prescindibles), jugar con la ilusión de un autor que confía en ti para que hagas tu trabajo de una forma medianamente profesional es inmoral. A mí, que he conocido esa ilusión, me duele. Duele por las víctimas (sobre todo cuando las conoces, las aprecias) pero también por los culpables, porque entiendo que asumen las consecuencias de haber cruzado esa línea roja.
Pasé la semana pasada por la feria del libro de mi ciudad. Una feria
que se sustenta sobre todo con la participación entusiasta de los
autores, las editoriales y las librerías locales. Mi objetivo se
limitaba a saludar a colegas, editores y libreros de la provincia.
Eso que la ortodoxia llamaría pulsar un poco el ambiente literario
local. Solo un poco. Muy poco. Suficiente para, como temía,
corroborar una vez más que cada vez me atrae menos ese ambiente.
Llega incluso a generarme empacho por un exceso de oferta, de egos.
El libro debería
ser el protagonista principal de estos eventos. Parafraseando a
Maradona, “el libro no se mancha”. Pero se mancha, vaya si se
mancha. En demasiados casos hay poco respeto por él. He visto
novedades editoriales con portadas que desmerecerían cualquier
trabajo presentado en clases de primaria, libros que en los años
ochenta, con un Spectrum, se podrían haber maquetado mejor, impresos
en papel que parece sacado de un rollo de papel higiénico y a
precios que incrementan la sensación de fraude.
Limitarse a un
público provincial, incluso solo a lectores conocidos por sus
autores, no debería ser un atenuante en este sentido, casi al
contrario, puede ser un agravante.
Han pasado 9 años desde que este hombre, este amigo, y yo dejamos muchas horas y mucha ilusión para culminar nuestra primera novela. Él como editor, yo como autor.
Hoy me ha alegrado encontrarla todavía "viva" en la feria del libro de Castelló.
La isla de las Culebras: Un hombre que duda. Una traición. El mar. La soledad. El amor.
Per als que intentem que en la nostra vida, les lletres tinguen un paper rellevant, és inevitable pensar, cada dia, en autors, en estils, en editors... En llibres. A voltes fins a un punt redundant, excessiu, malaltís.
Però un dia a l'any, Sant Jordi, avui, ens sentim menys lluny dels que ens envolten i podem compartir sense rubor les nostres inquietuds, els nostres gustos, les nostres manies literàries.
Per això, per a fer honor a este dia, en que els lletraferits deixem de ser rara avis, jo sempre procure que Sant Jordi em pille llegint, o escrivint... o almenys corregint.
El mundo literario suele ser ingrato. Sobre todo si uno se adentra en él con pudor y compromiso con lo que escribe.
Menos mal que, de cuando en cuando, tengo la suerte de conocer a jóvenes que respetan la literatura bastante más que los que se supone que la deberían respetar.
Gracias a Cristina Somoza por dejar que, hace unos días, sus alumnos del Überwald Gymnasium de Wald-Michelbach (Alemania) conociesen los entresijos de la creación literaria y se convirtiesen por un rato en escritores.
Raúl
Ariza nos vuelve a cautivar con su prosa envolvente e hipnótica.
Logra con ella imbuirnos en atmósferas por momentos opresivas y
muchas veces descorazonadoras. Los cuentos se vuelven sofocantes y
desconcertantes a medida que avanzan, como si nos adentrásemos en la
combinación de una sauna finlandesa y un baño turco. Una vez
dentro, la elevada temperatura nos dificulta la respiración y el
tupido vapor convierte en un enigma lo que nos rodea. Entonces,
cuando pensamos que ya no vamos a resistir más, llega un ligero
desahogo. Alguien abre la puerta y una corriente de aire frío y seco
penetra para darnos un respiro y para que intuyamos qué está
sucediendo a nuestro alrededor. Solo es un momento. Suficiente para
que el lector no desfallezca y siga leyendo. Esa puerta que se abre
suele estar representada en los relatos por un salto temporal, al
pasado o al presente de los protagonistas, que permite escapar a la
densidad sensorial y emocional que nos había ido atrapando. Una
bombona de oxígeno que se dosifica con precisión quirúrgica. La
elegante sutileza con la que Raúl nos hace viajar en el tiempo, es
solo una de las evidencias del trabajo que hay detrás de cada
relato, de cada párrafo, de cada frase. Construidos con la
delicadeza de una pieza de orfebrería, los doce cuentos que componen
Pústulas, emocionan por el trabajo y el compromiso con la
literatura del autor.
El autor no necesita muchos fuegos de artificio para lograr tenernos
atrapados en narraciones fluidas y evocadoras que transcurren en tres
tipos de universos: relaciones familiares poco amables, ambientes
criminales y cotidianeidad mundana. Solo se permite algún alarde
estilístico puntual, como en “Cienfuegos”, en el que se tiene la
sensación de que el autor se transmuta en un Góngora contemporáneo
para contarnos el argumento de Perros
callejeros o de cualquier otra película del género
quinqui.
Más
allá de contadas excepciones, como la anterior, las herramientas que
Raúl emplea se limitan a la sinceridad de los protagonistas y a una
inmisericorde narración de sus actos. Los cuentos se convierten
así en una suerte de alegato final de seres torturados por sus
recuerdos. El uso masivo de la primera persona, potencia la
conexión del lector con unos personajes que nos muestran su
epidermis llena de unas pústulas larvadas por el tiempo vivido. Para ello el narrador ha tenido que adentrarse en su interior, conocer sus sentimientos, sus deseos y a partir de ahí dejarlos libres para que pierdan el miedo a contarnos la verdad, su verdad y así dejarnos claro que solo los que pasan por la vida sin vivirla, pueden evitar que su piel se cubra de cicatrices.
Desde el mes de noviembre está en marcha la tercera edición del Taller de escritura que imparto en la Biblioteca Pública Rafalafena de Castelló. Tendrá un total de 13 sesiones y finalizará en junio con una sesión especial en la que intervendrán varios escritores.
Como en las dos ediciones anteriores ha tenido muy buena acogida, ocupándose en pocos días las plazas disponibles.
Los interesados que no han tenido plaza, pueden inscribirse en la lista de espera.
A principios del mes de noviembre, participe en la segunda edición de Talleres para profesores de español, impartiendo un taller de creación literaria.
Participaron cerca de 50 profesores de la Universidad de Catania y de numerosos centros de secundaria de Sicilia y Roma.
Estas jornadas, organizadas por Mundo Hispánico, cuentan con la colaboración del Instituto Cervantes de Palermo, la editorial Edinumen y la Fundación de la lengua Española.
Además en una sesión previa impartí el taller a 70 alumnos del IISS Quintiliano de Siracusa.
Muy agradecido a Mundo Hispánico y al IISS Quintiliano por confiar en mi taller. En especial a Tiziana, Sabrina, Alessandra y Manolo por su hospitalidad.
Centenars de milers de ciutadans
sense poder albirar un futur, amb centenars de morts encara per
trobar, no entenen que continue Carlos Mazón al cap d’un operatiu
d’emergència inoperant, incompetent i que ara afegeix a la seua
gestió un comportament mesquí, tractant d'insinuar que l’estat envia
l’ajuda tard, quan és ell el que no la demana o la rebutja. Tarda
4 dies en demanar 5000 soldats i al cap de poques hores diu que per
fi arriben (arriben quan els demana). Diu que a les 15:00 del dia de
la tragèdia, ja va reclamar ajuda a l'UME, però no explica per què
va esperar a les 20:00, quan ja era massa tard, en emprar eixa
ferramenta que permetia avisar a tots i que haguera evitat morts,
moltes morts. Una evidència insuportable que indigna i que tindrà conseqüències penals.
El govern central que, oficialment per respecte institucional, no
reacciona davant d’eixa inoperància, d’eixa incompetència, ni
tan sols d’eixa mesquinesa i permet que Mazón continue al
comandament tractant de salvar l’únic que a estes hores pot
salvar: el relat.
La població no espera, assumeix la inoperància, la
incompetència, la mesquinesa i tampoc necessita mantindre el
respecte institucional. Actua amb una onada de solidaritat espontània
que ha arribat on els que deurien arribar no ho fan, malgrat haver de superar les barreres que tracten de ficar a esta solidaritat.
I per rematar arriba el rei. Arriba per a tractar d'apropiar-se
del protagonisme. I ho aconsegueix. Una operació d’imatge
impecable. Aprofitar el dolor i la indignació, aprofitar a grups
violents d’ultradreta que no representen a la població, per tal de
traure lustre a una institució tan innecessària com desllustrada.
Centenares
de miles de ciudadanos sin poder divisar un futuro, con centenares de
muertos
todavía por
encontrar, no entienden que continúe Carlos Mazón como jefe de un
operativo de emergencia inoperante, incompetente y que ahora añade a
su gestión la mezquindad, tratando de insinuar que el estado envía
la ayuda tarde, cuando es él el que no la pide o la rechaza. Tarda 4
días al pedir 5000 soldados y a
las
pocas horas dice que por fin llegan
(llegan
cuando los pide). Dice que a las 15:00 del día de la tragedia, ya
reclamó ayuda a la UME, pero no explica por qué esperó a las
20:00, cuando ya era demasiado tarde, en emplear esa herramienta que
permitía avisar a todos y que hubiera evitado muertes,
muchas muertes. Una evidencia insoportable que indigna y que debería tener consecuencias penales.
El
gobierno central que, oficialmente por respeto institucional, no
reacciona ante esa inoperancia, ante esa incompetencia, ni siquiera ante esa mezquindad y permite que Mazón continúe
al mando tratando de salvar lo
único que a
estas horas puede salvar: el relato.
La
población no espera, asume la inoperancia, la incompetencia, la
mezquindad y tampoco necesita mantener el respeto institucional.
Actúa con una oleada de solidaridad espontánea que ha llegado donde
los que deberían llegar no lo hacen, a pesar de tener que superar
las barreras que tratan de poner a esta solidaridad.
Y
para rematar llega el rey. Llega para tratar de apropiarse del
protagonismo. Y lo consigue. Una operación de imagen impecable.
Aprovechar el dolor y la indignación, aprovechar a grupos violentos
de ultraderecha que no representan a
la población, para sacar lustre
a una institución tan innecesaria como deslustrada.
Los lectores de este recopilatorio que conozcan al Raúl Ariza
novelista, van a disfrutar descubriendo cómo surgió ese estilo que
le caracteriza. Los que todavía no lo conozcan, tendrán la suerte
de poder asistir al proceso evolutivo de un escritor de raza.
En cualquiera de los
dos casos comprobaremos como experimenta con todos los recursos que
debe conocer un escritor con un mínimo de compromiso con la
literatura. Raúl lo tiene. Sin duda. Y a ese compromiso hay que
añadir el pudor que provoca dejar para la posteridad, impreso en
papel, un texto bajo su firma. Un pudor cada vez menos común.
Inevitable el compromiso, inevitable el pudor para publicar con
Talentura. No hay muchas editoriales que se preocupen de que se
cumpla el único motivo que debe justificar que un libro se publique:
su calidad literaria.
El recopilatorio de
relatos que se nos presenta, muestra en si mismo las tres fases de
cualquier historia de ficción: inicio, nudo y desenlace.
En el inicio, con
relatos de su primer libro publicado, Elefantiasis, aparecen a
borbotones los elementos que acaban conformando el inigualable estilo
de Ariza. La elección de los puntos de vista, la construcción de la
trama, el hilado de los argumentos, la complejidad de los
protagonistas, el peso de los detalles, la dosificación de las
elipsis, las sorpresas finales o el manejo de la intriga, se combinan
en una alquimia que logra mantener el interés del lector y provocar
su reflexión. Un completo catálogo de recursos literarios que
convierten Elefantiasis en una suerte de manual.
El nudo corresponde
a La suave piel de la anaconda. Aquí
encontramos una sutil variación en sus intenciones. Mejor, se
descubre la verdadera intención que persigue el autor cuando se
sienta a escribir y que solo se intuía en Elefantiasis:
respetar,
por encima de todo, al lector. Para hacer patente ese respeto,
le da un papel activo en el triángulo que forman escritor, relato y
lector. Se sacrifica la relevancia del desenlace en los relatos,
dando mayor peso a las sensaciones. De ese modo logra llevarnos al
estado anímico que mejor convenga a cada una de las historias. Son
para ello los detalles los que ganan también mucho peso: caricias,
lunares, miradas, paredes desnudas… También en muchos de los
relatos de esta segunda parte, es más inquietante lo que no cuenta
que lo que cuenta. Otra virtud que le ayudó a convertirse en un
referente de la llamada Generación Blogger.
El desenlace lo
representa Glóbulos versos y
con él
llegan los mensajes, nítidos. Compendiando
todo lo dicho anteriormente, cobran fuerza esos temas que acompañan
a Raúl desde los inicios de
su carrera literaria: el sexo, los celos, las traiciones, las
mentiras, los abusos, el acoso, la rutina, la resignación, la
derrota y la cobardía. Temas en ocasiones muy alejados de los que
suelen ser adorados por el mundo editorial, pero que merecen también
tener su papel en la literatura. Para
ello los versos se vuelven un elemento fundamental que unas veces
resumen, otras sitúan
y muchas otras invitan a la
reflexión. Porque
sí, Raúl
también se
atreve a ser poeta.
Cabe destacar algo
más de esta trilogía y es que en cualquiera de las piezas que la
componen, descubriremos una de las principales virtudes que tiene
Raúl como escritor: sabe sumergirse en lo más profundo de sus
personajes, hasta conocer sus deseos más íntimos para convertirlos
en el motor que guía el proceso creativo. De ese modo se puede
permitir escoger para sus relatos personajes en ocasiones
aparentemente anodinos y mediocres, que incluso se convierten en sus
propios antagonistas. Son la materia prima perfecta para lograr
mostrar todos los recovecos de la condición humana. Desfilan por sus
páginas: viejos enamorados, maridos abandonados, niños que
descubren la muerte demasiado pronto, adúlteros cobardes, monjas
impuras, maltratadores adorados…
En conclusión, leer
a este Raúl nos permitirá una serena reconciliación con la
literatura. Dará igual de qué lecturas vengamos o cuáles
emprendamos. Siempre podremos volver a los relatos de este libro para
comprobar, con alivio, que la selva editorial no ha sido capaz de
devorar, de momento, a escritores como Raúl Ariza y a editoriales
como Talentura.
Con mi compañero Raúl Ariza, a primera hora de la mañana, inaugurando la exposición Microrrelatos de la Asociación de Escritores de la Provincia de Castellón en el IES Sos Baynat.
Con los alumnos del Überwald Gymnasium de Wald-Michelbach haciendo una visita guiada a la exposición y un taller literario en el IES Penyagolosa.
Literatura. Literatura. Literatura.
Gracias a Cristina Monferrer, a Cristina Somoza y a Raúl Ariza por hacerlo posible.
Mi agradecimiento a todos los profesores de Lengua Castellana y a los responsables de la Biblioteca Rafalafena de Castelló y del Instituto Cervantes de Palermo por confiar en mí, para acercar a sus alumnos y usuarios la literatura y el uso de la lengua de una forma diferente.
El viernes 24 de febrero se presentó mi última novela,El renacer de las naturalezas muertas, en la Biblioteca Rafalafena de Casetlló.
Una satisfacción poder repetir con Talentura e inaugurar las publicaciones de un año tan especial para la editorial como es el de su quince aniversario. Mi agradecimiento a Mariano por la confianza depositada y la apuesta por esta novela.
BOOKTRAILER
Un proyecto muy especial y que ya ha empezado a darme satisfacciones. La portada, nace de la colaboración entre Francisco Poyatos y mi hija Adriana, a partir de una idea original de ella.
La novela muestra un futuro próximo en el que, tras una catarsis se nos muestra un mundo diferente al que conocemos. En este escenario sus tres protagonistas tratan de encontrar su lugar.
La novela me ha gustado mucho en general. Creo que tiene un ritmo muy bueno y sabe jugar muy bien con los capítulos cortos, dando siempre algo que te deja intrigado para seguir leyendo, sabe mantener muy bien el gancho.
Llevo unos meses pensando en un mundo postapocalíptico que tampoco es tan malo, es decir, que sigue manteniendo un sistema aunque las cosas hayan cambiado. Me gustó ver que ese libro pone un contexto muy parecido, y en mi opinión consigue que sea creíble, sin necesidad de tener que ahondar mucho en lo que pasó. La idea de que la gente es capaz de mantener la esperanza si, por un lado, hay autoridad, y por el otro, puede creer que en algún momento las cosas pueden llegar a ser como eran antes (más o menos) me parece un contexto completamente plausible.
Tiene un juego muy bueno de doble moral, en el que al final resulta que ni hay alguien tan bueno ni hay alguien tan malo, o todos son malos en potencia, según la lectura que se haga.
El libro además te genera ciertas sorpresas inesperadas, eso me gustó mucho.
Por otro lado, el libro tiene a ratos unas reflexiones vitales muy interesantes y muy bien metidas, nada forzadas. Es algo que valoro mucho en un libro.
Como crítica diría que el libro tiende a ser demasiado descriptivo para mi gusto, creo que en ciertos momentos se pierde en detalles que no tienen nada que ver con la historia, y en mi caso eso me sacaba en algunos momentos de la novela.
Más allá de eso, me parece una obra muy interesante y bien llevada.
María Requena (escritora y dinamizadora literaria):
"Todas las tardes la misma suite de Bach. Una melodía triste que atraviesa el encofrado, se expande por el falso techo y se filtra a través de la talla amenazando con quedarse allí colgada perpetuamente. (...) Una música que invita a derrumbarse, a resignarse y dejarse vencer".
"Todo se diluye, el trémulo oleaje que se genera en la lámina de agua del vaso cada vez que el bolígrafo escribe una nueva frase, el sonido mezquino y previsible de la cafetera (...). Solo queda espacio para el profundo suspiro que acaba de escapársele con la palabra que acaba de escribir: Rafael".
Cada vez que leo a Miguel me queda una sensación de injusticia: injusticia hacia el autor, la editorial y el lector porque es injusto que literatura como esta no llegue mucho más lejos, que no llegue a mucho más público (que estoy segura que lo agradecerían), y que no tenga una mayor resonancia.
Miguel es un escritor muy valiente que se aleja de los narradores convencionales. Su estilo es casi un desafío narrativo para lectores, invitándonos a salir de nuestra zona de confort. Es difícil leer algo parecido. Y lo sé bien porque me lo he leído todo de este autor.
Me fascinan sus descripciones (y las envidio). Es capaz de llevarte a ese lugar y que veas, sientas, huelas, escuches (esta novela tiene hasta banda sonora) y saborees lo que están viviendo sus personajes de una forma magistral. Si eres escritor/a no dejes de leerle porque además puedes aprender mucho de un estilo que es imposible imitar.
Además, en esta nueva novela (y un nuevo magnífico título) Miguel nos hace reflexionar (yo estoy en ello desde que acabé de leerla) sobre cómo puede ser un futuro no muy lejano en el que la sociedad acabe por sucumbir a la catarsis que posiblemente esté a la vuelta de la esquina. En este contexto Rafael, Julia y Giulio buscan encontrarse y reencontrarse como los seres humanos seguiremos haciendo mientras nos dure el planeta.
Os invito y recomiendo leer esta novela y toda la obra de Miguel Torija, porque no tiene desperdicio. Yo sólo espero seguir leyéndole mucho tiempo.
Enhorabuena al autor y a su editorial TALENTURA Libros . Por muchos años más y muchos libros como este.
M. José Sangorrín (escritora)
He leído la novela "El renacer de las naturalezas muertas" y me ha llamado la atención el tratamiento del lenguaje que hace Miguel Torija. Desde el comienzo y en cada episodio te percatas de su calidad en la terminología y expresiones, la minuciosidad y detallismo en descripciones, la creación de atmósferas de gran sensorialidad, colores, olores, sonidos, las músicas...
La novela plantea una visión de la sociedad en un futuro próximo, en la que desembocaría nuestra sociedad actual; una visión ficcional pero verosímil: un nuevo orden caracterizado por el control total y el dominio sobre los individuos de la clase privilegiada dominante.
Una trama muy bien construida, con personajes rebosantes de sentimientos que se ven sumergidos en el sistema, mantiene el interés y la intriga hasta el final, e intercala reflexiones certeras acerca del ser humano y la sociedad.
Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.
El renacer de las naturalezas muertas, tercera novela de Miguel Torija se adapta perfectamente a este término.
En esta novela, a través de sus tres personajes principales: Rafael, Julia y Giulio nos vamos adentrando en el corazón de una sociedad controlada por una clase social que nos recuerda mucho a la novela 1984.
Rafael es pintor, fiel a su propio estilo y, por tanto, olvidado por aquellos que prefieren otro tipo de arte. Julia, su esposa, desaparecida e internada en un módulo especial y Giulio que tendrá que aprender a vivir en un mundo hostil.
La novela, escrita en 56 capítulos cortos hace un dibujo de un futuro poco halagüeño en el que vemos reflejado muchos matices de la actualidad. Por un lado, una crítica social del poder del dinero y de una clase social privilegiada frente al resto de los ciudadanos que están sometidos a continuos escrutinios. El poder de la iglesia, de los sacerdotes, de su habitual manera de acceder a privilegios y su control y censura sobre el arte. La arbitrariedad de la justicia, esa que dicen que es igual para todos.
Hay también un recuerdo, en este caso, ya histórico sobre la época de la pandemia y la facilidad que tiene el ser humano para manipular los hechos y la memoria.
Al final, lo único que quedó fue un hastío que algunos supieron aprovechar para propagar sus mensajes.
Hay también una crítica muy interesante sobre el impacto de las redes sociales y la influencia sobre una generación temerosa que se dejó embelesar por una demagogia que ofrecía soluciones creativas y simples a problemas apocalípticos e imaginarios.
Otro de los aspectos de la novela es el poder del arte en el resurgimiento de las personas. De ahí, supongo el título. Cómo el ser humano es capaz de superar las pruebas más duras a través de la amistad o el amor.
Una novela muy atractiva, una distopía muy cercana, desgraciadamente, a los tiempos que se avecinan, escrita con un buen ritmo narrativo en la que, además, se puede seguir una lista de escucha musical a través de Youtube o Spotify.
Óscar Lozano
Miguel Torija, el autor, nos trae una novela distópica donde la población está controlada totalmente por las autoridades. Y, en ella, nos transmite todos los sentimientos y acciones que realizan las personas para crecer tanto interna como externamente.
Así, el autor nos presenta a sus tres protagonistas; Rafael, Julia y Giulio, un matrimonio y su hijo, que además de ser familia se tienen que enfrentar individualmente a sus propios problemas, amén de los conjuntos. De esta manera lo primero que se observa al comenzar la novela es el control, tanto material como de movimiento, al que la población está sometida. Esta falta de autonomía y de derechos provoca que se tenga la falsa sensación de libertad y seguridad, pero no deja de ser una dictadura encubierta donde, como en todo tipo de gobierno, siempre terminan beneficiándose los mismos, es decir, los que poseen más capacidad económica y mejores contactos. De este modo critica la organización política y a sus representantes. Continuando con esta crítica social también alega contra el poder la Iglesia y sus servidores, los sacerdotes y monjes y monjas, que se aprovechan de su posición para conseguir ciertas prebendas de los gobiernos, o para engañar a las personas que se acercan a Ella buscando ayuda y/o consejo. También hace un repaso de los tejemanejes que se hacen tanto en la Justicia como en las prisiones, con ciertos acusados y presos, para conseguir información relevante ante un caso determinado. Incluso hace ver al lector que son estas autoridades las que controlan a algunas personas a través de determinadas drogas para crear súper humanos, o lo que es lo mismo, personas con mayor capacidad de uso del cerebro y una mayor inteligencia. Por otro lado, y cambiando al ámbito personal, la obra nos enseña el sufrimiento que los individuos tienen que soportar cuando necesitan enfrentarse a algún grave problema. Al igual que la forma de superarlo y el crecimiento personal que esto provoca. También a las relaciones de amistad que se van generando a lo largo de la vida, algunas leales hasta el final de la vida y otras que solo buscan aprovecharse de una situación concreta. Así como lo atrapados que se está en cualquier sistema por culpa del dinero. Además de abarcar los condicionamientos humanos que hacen o marcan la identidad de las personas y sus actos. Por último, tiene algunos guiños a obras como 1984. En definitiva, la novela me ha gustado mucho. Además, tiene un ritmo narrativo constante, que junto al lenguaje sencillo que utiliza el autor, hace que sea una lectura rápida y amena. Por todo esto considero que es muy recomendable su lectura.
En octubre impartí los primeros talleres literarios del proyecto Erasmus+ de la Asociación de Escritores de la Provincia de Castelló con los alumnos que estudian Lengua Española en el Lycée Hénaff de Bagnolet (Francia).
Alumnos interesados, educados y con mucho talento y dos profesoras (Claudia y Ainhoa) que hacen una labor encomiable luchando cada día por estos chicos que solo encuentran obstáculos en su vida.
Verlas emocionarse con lo que han sido capaces de transmitir con sus textos, justifica todo el trabajo que hay detrás de este proyecto.
Una experiencia muy enriquecedora.
María Pareja, Pedro Gómez, Jose Manuel González y Juanma Velasco se encargarán de impartir también talleres en Portimao (Portugal), Palermo (Italia), Bagnolet y Dinan, hasta completar los 12 previstos.
Esta semana repetiré experiencia en el Lycée La Fontaine des Eaux de Dinan (Francia).
Una obra diferente, escrita con un estilo muy particular que se sumerge en los vericuetos de la creación literaria.
Una novela en la que el lector se sumergirá en las obsesiones de sus protagonistas y en la que no le quedará más remedio que convertirse en uno más de los personajes que pululan por sus páginas.
Un juego de espejos.
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Relatos que muerden.
CATÁLOGO DE EXCUSAS PARA SEGUIR VIVO (O PARA ESTAR MUERTO)
Un recopilatorio de relatos ilustrados que nos muestra algunos motivos para afrontar la vida o rendirnos ante ella.
Finalista premios de la Crítica Valenciana
FÁBULAS EFÍMERAS
Relatos para reflexionar.
Desmontando la tiranía de la felicidad
PMI 2016: EL LIBRO
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